Un subsuelo entre los más ricos del mundo
En términos de recursos naturales, Perú dispone de uno de los subsuelos más ricos del mundo. Según los datos del USGS (United States Geological Survey) y del Ministerio de Energía y Minas peruano, el país figura entre los grandes productores mundiales de cobre, zinc, plata y oro, con posiciones exactas que varían según los años y las fuentes:
- Cobre, zinc, plata: entre los dos o tres primeros productores mundiales según los años (USGS / MEM)
- Oro: entre los 10 primeros productores mundiales
- Plomo, estaño, molibdeno: presencia significativa en las clasificaciones mundiales
Más allá de la minería, Perú dispone de considerables recursos agrícolas. Segundo productor mundial de quinua, exportador destacado de espárragos, arándanos y café, el país se beneficia de una diversidad climática única (costa desértica, Andes, Amazonía) que le confiere una productividad agrícola diversificada. El sector pesquero representa también una parte importante de las exportaciones.
Estos recursos generan flujos de divisas que alimentan las finanzas públicas, sostienen la moneda nacional y constituyen un motor indirecto de la clase media urbana, especialmente en Lima, donde se concentran las sedes de las empresas mineras y el sector de servicios asociado.
PIB y crecimiento económico
El PIB de Perú se estimaba en aproximadamente 289.000 millones de USD en 2024 según los datos del Banco Mundial, lo que sitúa al país entre las economías intermedias de América Latina, por delante de Chile en población, pero claramente por debajo en PIB per cápita.
El PIB per cápita se situaba en aproximadamente 8.450 USD en 2024 (datos del Banco Mundial). Esta cifra sitúa a Perú en la categoría de países de ingreso medio-alto según la clasificación del Banco Mundial, ni un país pobre ni un país desarrollado. Nota: esta cifra corresponde al PIB per cápita y no debe confundirse con el INB per cápita medido según el método Atlas, que puede diferir.
En términos de crecimiento, Perú ha mostrado uno de los desempeños más regulares de América Latina en los últimos 20 años. El PIB creció aproximadamente un +3,3% en 2024; las previsiones recientes para 2025-2026 se sitúan generalmente entre el 2,7% y el 3,4% según las instituciones internacionales (Banco Mundial / FMI), en un contexto mundial marcado por la incertidumbre. Esta resiliencia está en parte vinculada a la diversificación de las exportaciones y a una política monetaria prudente del Banco Central de Reserva del Perú.
IDH y desigualdad: la complejidad peruana
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Perú, publicado por el PNUD en su informe de 2025, era de aproximadamente 0,794 en 2023, lo que sitúa al país en la categoría de «desarrollo humano alto». A modo de comparación, Suiza alcanza 0,962 (categoría muy alta). Perú se sitúa en el segmento intermedio de los países de América Latina en este indicador.
En cambio, la desigualdad sigue siendo significativa. El índice de Gini peruano se situaba en torno a 40,2 en 2022 según el Banco Mundial, lo que representa un nivel de desigualdad moderado a alto a escala mundial, aunque Perú se encuentra en la media de América Latina, región tradicionalmente desigual.
La tasa de pobreza monetaria, calculada por el INEI, era de aproximadamente 27,6% en 2024, y se redujo a 25,7% en 2025, frente al 55% en 2005. La pandemia de Covid-19 provocó un repunte temporal, pero la tendencia de fondo de las últimas dos décadas sigue siendo a la baja.
La aparición de una clase media
El hecho económico más estructurante para un inversor inmobiliario en Lima es quizás la aparición de una clase media significativa. Según las estimaciones del INEI y del Banco Mundial, esta clase media representaba aproximadamente el 34% de la población peruana en 2024, tras un pico cercano al 40% en 2019 antes de la pandemia (frente al 25% en 2005).
Esta clase media (definida como los hogares cuyos ingresos los sitúan por encima del umbral de pobreza y por debajo del decil superior) constituye la demanda de vivienda formal en Lima. Alimenta la construcción nueva en los distritos intermedios (San Borja, San Luis, Surquillo), así como la demanda de alquiler en los distritos premium de Miraflores y San Isidro, donde trabajan numerosos profesionales peruanos.
Esta dinámica es favorable al alquiler de larga duración. No garantiza la rentabilidad de una inversión específica, pero constituye un contexto de fondo positivo para la demanda de alquiler.
Lima y las provincias: dos realidades
Perú es un país profundamente dual. Lima Metropolitana concentra aproximadamente el 29,7% de la población nacional (unos 10,13 millones de habitantes, INEI 2025) y produce aproximadamente el 45% del PIB total del país. La capital peruana funciona como una economía dentro de la economía: sus infraestructuras, su oferta de servicios, su acceso a la educación y a la salud son de una calidad sin comparación con las regiones andinas o amazónicas.
Para un inversor inmobiliario, esta realidad es fundamental: una inversión en Lima no se parece a una inversión en los Andes o en la Amazonía. El mercado inmobiliario formal accesible a los extranjeros es casi exclusivamente limeño. Los datos de precios, rentabilidades y liquidez citados en nuestras guías conciernen, por tanto, al mercado de Lima, no a Perú en su conjunto.
Lo que esto implica para la inversión inmobiliaria
Para un inversor europeo, esto es lo que implica concretamente la estructura económica peruana:
- Existe una demanda solvente: la clase media limeña constituye un vivero real de inquilinos y compradores potenciales. No es un mercado anecdótico.
- El país no es pobre: con un IDH de aproximadamente 0,794 (PNUD 2025) y un PIB per cápita de aproximadamente 8.450 USD, Perú se sitúa en una categoría de economía emergente sólida, muy por encima de los Estados frágiles. Pero no hay que confundir las estadísticas nacionales con el mercado de Lima.
- La desigualdad crea una polarización: el mercado inmobiliario de Lima está muy segmentado. Un apartamento en Miraflores no se alquila a los mismos inquilinos que un apartamento en Villa El Salvador. Esta segmentación es un factor a integrar en la estrategia de inversión.
- La dependencia de las materias primas es un riesgo estructural. Los ciclos mineros influyen en los ingresos del Estado, en el crecimiento y, indirectamente, en el empleo en Lima. Una caída prolongada de los precios del cobre, por ejemplo, afectaría a las finanzas públicas peruanas.
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Riesgos y puntos de vigilancia
Puntos de vigilancia
- Dependencia de los ciclos mineros: una caída duradera de las cotizaciones de los metales afectaría a los ingresos del Estado y al crecimiento. Este riesgo estructural es real, aunque Perú ha diversificado su economía en los últimos veinte años.
- Inestabilidad política: a pesar de una economía resiliente, Perú ha experimentado una fuerte inestabilidad institucional desde 2016. El entorno político puede afectar a la confianza de los inversores a corto plazo.
- Desigualdad y tensiones sociales: las desigualdades persistentes generan regularmente conflictos sociales, especialmente en torno a los proyectos mineros. Estas tensiones pueden repercutir en la percepción del país en el extranjero.
- No confundir crecimiento nacional con desempeño inmobiliario: una economía en crecimiento no garantiza un aumento de los precios inmobiliarios ni de las rentabilidades de alquiler. Ambos pueden divergir.
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